jueves, 20 de septiembre de 2012

Carta de Derechos de los Pacientes



Carta de Derechos de los Pacientes
1.    Recibir atención médica adecuada
El paciente tiene derecho a que la atención médica se le otorgue por personal preparado de acuerdo a las necesidades de su estado de salud y a las circunstancias en que se brinda la atención; así como a ser informado cuando requiera referencia a otro médico.
2.    Recibir trato digno y respetuoso
El paciente tiene derecho a que el médico, la enfermera y el personal que le brinde atención médica, se identifiquen y le otorguen un trato digno, con respeto a sus convicciones personales y morales, principalmente las relacionadas con sus condiciones socioculturales, de género, de pudor y a su intimidad, cualquiera que sea el padecimiento que presente, y se haga extensivo a los familiares o acompañantes.
3.    Recibir información suficiente, clara, oportuna y veraz
El paciente, o en su caso el responsable, tiene derecho a que el médico tratante les brinde información completa sobre el diagnóstico, pronóstico y tratamiento; se exprese siempre en forma clara y comprensible; se brinde con oportunidad con el fin de favorecer el conocimiento pleno del estado de salud del paciente y sea siempre veraz, ajustada a la realidad.
4.    Decidir libremente sobre su atención
El paciente, o en su caso el responsable, tienen derecho a decidir con libertad, de manera personal y sin ninguna forma de presión, aceptar o rechazar cada procedimiento diagnóstico o terapéutico ofrecido, así como el uso de medidas extraordinarias de supervivencia en pacientes terminales.
5.    Otorgar o no su consentimiento válidamente informado
El paciente, o en su caso el responsable, en los supuestos que así lo señale la normativa, tiene derecho a expresar su consentimiento, siempre por escrito, cuando acepte sujetarse con fines de diagnóstico o terapéuticos, a procedimientos que impliquen un riesgo, para lo cual deberá ser informado en forma amplia y completa en que consisten los beneficios que se esperan, así como de las complicaciones o eventos negativos que pudieran presentarse a consecuencia del acto médico.

Lo anterior incluye las situaciones en las cuales el paciente decida participar en estudios de investigación o en el caso de donación de órganos.
6.    Ser tratado con confidencialidad
El paciente tiene derecho a que toda la información que exprese a su médico, se maneje con estricta confidencialidad y no se divulgue más que con la autorización expresa de su parte, incluso la que derive de un estudio de investigación al cual se haya sujetado de manera voluntaria; lo cual no limita la obligación del médico de informar a la autoridad en los casos previstos por la ley.
7.    Contar con facilidades para obtener una segunda opinión
El paciente tiene derecho a recibir por escrito la información necesaria para obtener una segunda opinión sobre el diagnóstico, pronóstico o tratamiento relacionados con su estado de salud.
8.    Recibir atención médica en caso de urgencia
Cuando esta en peligro la vida, un órgano o una función, el paciente tiene derecho a recibir atención de urgencia por un médico, en cualquier establecimiento de salud, sea público o privado, con el propósito de estabilizar sus condiciones.
9.    Contar con un expediente clínico
El paciente tiene derecho a que el conjunto de los datos relacionados con la atención médica que reciba sean asentados en forma veraz, clara, precisa, legible y completa en un expediente que deberá cumplir con la normativa aplicable y cuando lo solicite, obtener por escrito un resumen clínico veraz de acuerdo al fin requerido.
10. Ser atendido cuando se inconforme por la atención médica recibida
El paciente tiene derecho a ser escuchado y recibir respuesta por la instancia correspondiente cuando se inconforme por la atención médica recibida de servidores públicos o privados.

Asimismo tiene derecho a disponer de vías alternas a las judiciales para tratar de resolver un conflicto con el personal de salud.

Principios de la Bioética


Principios de la Bioética

A los principios tradicionales de la ética médica, la Bioética añade dos nuevos principios: la autonomía (del paciente) y la justicia (que debe ejercer la sociedad a través de sus instituciones de salud).
El principio de la beneficencia significa hacer el bien en todas y cada una de las acciones que se realizan, pues dañar no puede estar presente, de manera consciente, ni en la idea, de un profesional de la salud.
La sociedad actual se caracteriza por un énfasis, a veces exagerado, en la tecnología, y ello lleva imperceptiblemente a la deshumanización. Es por ello que se hace más necesaria que nunca la formación humanista de los profesionales de la salud. La atención de Enfermería debe fundamentarse, de manera especial, en la formación humanista de ese profesional.
Una enfermera practica la beneficencia a partir del momento en que se preocupa y dedica atención preferente a su auto superación para mantener la competencia y desempeño profesional, que le permitirá brindar una atención de calidad. También cumplirá con el principio de beneficencia en las acciones cotidianas cuando se esfuerce por establecer diagnósticos correctos de Enfermería, pues de la identificación clara y precisa de las respuestas humanas del paciente a su problema de salud/enfermedad dependerá la eficacia de las acciones independientes de la enfermera. La enfermera aplica además la beneficencia cuando, al ejecutar acciones dependientes de las órdenes médicas, ajusta el horario de la administración de los medicamentos no a su comodidad, sino a las necesidades del paciente.
El principio de no maleficencia, sinónimo del "No dañar", de la ética médica tradicional, es considerado por algunos aticistas como el otro elemento del par dialéctico beneficencia no maleficencia. En cualquier caso, se reconoce la obligatoriedad de hacer el bien y no hacer el mal. Pero, ¿cuál es el bien y cuál el mal? A lo largo de la historia de la humanidad, en correspondencia con la práctica social, determinados grupos de hombres han elaborado sus propias teorías filosóficas y en ellas han expuesto sus aspiraciones, como expresión consciente y anticipada de sus necesidades históricas. Estas aspiraciones se desarrollan en el sistema de valores morales que, a su vez, se forman a través de la idealización del significado histórico que la realidad tiene para el hombre.
Como todo fenómeno social, los valores poseen un carácter histórico concreto, de manera que cambian con el propio desarrollo de la sociedad. Por eso, como criterio universal para la determinación de los valores actúa el progreso social: lo que lo favorece, constituye un valor; lo que lo dificulta u obstaculiza, constituye un antivalor.5
En correspondencia con los valores universalmente reconocidos: la vida y la salud, cualquier enfermera puede distinguir dos ideas fundamentales:
  • Su profesión le proporciona una capacidad peculiar que la faculta específicamente para contribuir al bien del individuo, la familia o comunidad que atiende.
  • Su profesión implica un deber para con la sociedad.
La autonomía, uno de los principios que incorpora la Bioética a la ética médica tradicional, se define como la aceptación del otro como agente moral responsable y libre para tomar decisiones. La expresión más diáfana del pleno ejercicio de la autonomía, por parte de los pacientes, es el consentimiento informado, el cual consta de dos elementos fundamentales: la información y el consentimiento.
La información corresponde al profesional de salud y debe incluir dos aspectos importantes:
  1. Descubrimiento de la información, que estará dosificada en correspondencia con lo que el paciente quiere realmente saber, cómo y cuándo lo quiere saber.
  2. La información comprensible, es decir, tomar en cuenta la necesidad de utilizar un lenguaje claro y preciso.
Por su parte, el consentimiento es competencia del paciente o de su representante moral (familiar) o legal (tutores, en el caso de menores de edad, o abogados especialmente contratados para el caso). El consentimiento comprende también dos aspectos:
  1. Consentimiento voluntario, sin abusos paternalistas ni presiones autoritarias.
  2. La competencia para el consentimiento, tanto física como psicológica.
El consentimiento informado protege, en primer lugar, a pacientes y sujetos de experimentación, previendo riesgos y daños posibles; pero también protege y beneficia a todos en la sociedad, incluyendo profesionales de la salud e instituciones.
Dicho esto así todo parece claro y de fácil solución; sin embargo, el profesional de la salud se enfrenta, en su ejercicio cotidiano, a una categoría mucho más abarcadora que la autonomía, que es la integridad del paciente como un todo, con sus valores más preciados: la vida y la salud, que incluye además el respeto a su individualidad y a su derecho de libertad de opción. Es precisamente en este rango, en el que se presentan los mayores conflictos éticos. Otro tanto sucede cuando los elementos que justifican el ejercicio de la autonomía en el individuo son contrarios al derecho de elección de la comunidad.
El principio de la justicia, en el marco de la atención de salud, se refiere generalmente a lo que los filósofos denominan "justicia distributiva", es decir, la distribución equitativa de bienes escasos en una comunidad. Justicia significa, a fin de cuentas, dar a cada quien lo suyo, lo merecido, lo propio, lo necesario, y este enunciado está evidentemente vinculado, en primera instancia, al proyecto social del modelo económico que impere en la sociedad que se analiza.

PROBLEMAS BIOETICOS


PROBLEMAS BIOETICOS

Los problemas que enfrenta la bioética son el resultado de la situación social actual: la fragmentación de una moral unificada y los avances tecnológicos.
Al enfrentar los problemas que se presentan, la bioética se postula como una filosofía comprometida a ayudar a la cultura a clarificar sus visiones de la realidad y de los valores. En su libro Los fundamentos de la bioética, H. Tristram Engelhardt afirma que debido a su inseparable relación con la sociedad, la bioética funciona como un proceso de autocomprensión de una cultura, ayudando a encontrar respuestas dotadas de contenido.
Los nuevos problemas éticos en la medicina se deben a un nuevo tipo de ejercicio de la medicina, producto de la nueva concepción del paciente, al constante avance tecnológico y a la participación de la política a través de las instituciones sanitarias en la relación médico-paciente y en el campo de la medicina en general.

La nueva concepción del paciente

La relación médico-paciente en sus orígenes, se caracterizaba por un cierto "paternalismo". Desde los comienzos de la medicina occidental, el criterio a seguir por el médico en la tarea de curar al paciente, fue la beneficencia. El paternalismo se observaba en esta época en el sentido de que el paciente era considerado como un enfermo que debía ser curado por el médico, aun en contra de su voluntad.
La idea de "paternalismo" surge de la consideración de la relación del médico y el paciente como la de padre e hijo, considerándose al paciente, no sólo un enfermo físico sino también moral. Por lo tanto, supone que el paciente es incapaz de tomar ningún tipo de decisión acerca de sus tratamientos.
Esta concepción de la relación médico-paciente cambió en 1969, cuando se elaboró el primer código de derecho de los enfermos y con él la primera toma de conciencia de lo que luego se llamaría la autonomía del paciente.
Ahora el médico es quien proporciona la información, mientras que el paciente es quien toma las decisiones que cree apropiadas en cuanto a la elección de un determinado tratamiento, así como también con el consentimiento acerca de determinadas propuestas hechas por el profesional.
La relación médico-paciente es el reflejo de la vinculación que existe entre la medicina y la sociedad. Por lo tanto, al haber cambiado esta relación, se produjo un cambio en la medicina como tal.

Los nuevos avances tecnológicos

El avance de la tecnología en el ámbito de la salud ha hecho surgir diversos cuestionamientos.
Ejemplo de ello son los medios que se han creado para el soporte vital de enfermos terminales.
Asimismo, surgen cuestionamientos a partir de las distintas perspectivas de la tecnología de la reproducción, como la fertilización asistida o la fecundación in vitro, entre otros.

Las instituciones sanitarias: políticas aplicadas y problemas

El problema de las políticas de salud parte de un principio elemental de la economía: los bienes son escasos y las necesidades son ilimitadas. A partir de esta escasez por un lado y la falta de límites por el otro, junto con el quiebre del Estado de bienestar, es de donde surgen los cuestionamientos de lo que se llama "justicia distributiva", que se ve reflejada en las políticas sanitarias que se aplican para una mejor distribución de los diferentes servicios.
Además, dentro de los servicios a distribuir surgen problemas, puesto que se plantea la necesidad de una ponderación de los recursos con los que se cuenta, partiendo de los más básicos y necesarios hasta aquellos de los que se puede prescindir.
Este tema es el núcleo en el que se centran todos los demás problemas del ámbito sanitario, ya que en él se conjuga el papel de la institución hospitalaria como institución social.

La bioética como debate racional, plural y crítico

Según el médico Diego Gracia, la bioética debe ser entendida como un debate racional, plural y crítico: racional, porque se entiende que "la bioética es el intento de analizar racionalmente los deberes que como individuos y como miembros de la comunidad humana tenemos para con nosotros mismos y para con los demás".
La bioética debe ser, también, plural, porque en su desarrollo no puede aspirar a una verdad total que anule al resto, puesto que se constituye dentro de una pluralidad de enfoques que deberá respetar.
Finalmente, que se conciba a la bioética como debate crítico se desprende de su racionalidad, ya que es capaz de criticar y analizar los supuestos de los que parte.